Cómo elegir el mejor sillín y la importancia de conocer la medida de tus isquiones

Existe la idea popular de que tener componentes más pequeños y ligeros siempre es el ideal, lo que no siempre es así, y este error con frecuencia se aplica a los sillines. Al montar somos una con la bici, por eso es importante que nos ocupemos de que la bici se acople a nuestra anatomía, de lo contrario nos podemos lastimar. Especialmente con el sillín este es un aspecto delicado ya que es el punto de apoyo que ademas está en contacto con los genitales.

No te vas a acostumbrar a un sillín que no te queda con el tiempo ni usando una badana más suave, porque no es cuestión de la suavidad o lo acolchonado que sea sino del ancho. El sillín es donde apoyamos el peso del cuerpo y el punto de apoyo debe estar en los isquiones, si no te caben, no te sirve y por supuesto no vas a mejorar tu rendimiento así.

Por lo tanto la idea de que para avanzar como ciclista y tener un nivel más profesional necesitas un sillín más pequeño a toda costa es un error sobre el cuál hay 2 cosas que aclarar:

1. En realidad reducir el peso del sillín no tiene un impacto significativo en la percepción del peso al montar, porque aunque el peso disminuya en la balanza, el impacto en la percepción está en la reducción del peso a los extremos de la bici y no en los componentes del centro. Por lo tanto tener un sillín más amplio no tiene porqué perjudicar nuestro rendimiento.

2. La aerodinámica. Un sillín más pequeño puede ser más aerodinámico, por su puesto, pero lo más importante en este sentido es la posición que tenga el sillín en la bicicleta y la que nos permita adoptar a nosotras, no el sillín en sí mismo.

Sin duda este error nos puede arruinar las salidas a rodar y afectar nuestra salud. A menudo cuando el sillín es demasiado pequeño nos lastimamos los genitales, por el roce se generan irritaciones, adormecimientos y dolores durante o después de la rodada.

Todos los ciclistas podemos padecer las consecuencias de esta creencia popular pero las mujeres lo hemos sufrido particularmente ya que en general, al tener las caderas más anchas tenemos los isquiones más separados y puede ser difícil encontrar un sillín adecuado sin sentir que podemos estar sacrificando nuestro rendimiento.

Por eso queremos darte la información que necesitas para que esto no te pase y no te amargues las salidas a montar o los entrenamientos a causa de tener un sillín que no se acomoda a tu anatomía.

Una forma simple de medir la distancia de los isquiones es con un pedazo de cartón corrugado.

1. Ponlo a una altura inferior a tus rodillas así vas a apoyar bien los isquiones sobre el cartón.

2. Siéntate quédate en esa posición 2 minutos para que la presión de tu peso apoyado en los isquiones los imprima en el cartón.

3. Van a quedar 2 puntos más hundidos, esos tus isquiones. Mide la distancia entre ellos y listo.

El sillín que necesitas debe ser mínimo 2cm más ancho que esa medida para que tengas un espacio extra mientras pedaleas, el cuerpo no está quieto y necesitas un margen para poder moverte sin perder el apoyo.

Las mujeres hemos sido las más perjudicadas por no tener esta información clara, muchas veces cuando buscamos mejorar nuestro equipamiento para la bici las opciones que encontramos son demasiado angostas para nosotras y parece que tenemos que sacrificar nuestra comodidad o nuestro nivel como ciclistas y esto no es verdad.

Usa esta información para encontrar el sillín que necesitas, que sea cómodo y adecuado para ti, que no te vuelvan a decir que necesitas un sillín pequeño que no está diseñado para ti para poder mejorar tu nivel como ciclista.

MANUELA ERAZO

Cineasta colombiana, productora ejecutiva de podcast y proyectos audiovisuales independientes. Es una apasionada del aprendizaje en distintos ámbitos y siempre busca expandir sus límites e ir más allá en todo lo que hace.

Escríbele a cm@teiko.com.co

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